domingo, 28 de octubre de 2012

Domingo 30 del Tiempo Ordinario Ciclo "B" - 28 de Octubre de 2012 -

1ª Lectura (Jer 31, 7-9)

Lectura del libro del profeta Jeremías
Esto dice el Señor: “Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: ‘El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel’. He aquí que yo los hago volver del país del norte y los congrego desde los confines de la tierra. Entre ellos vienen el ciego y el cojo, la mujer encinta y la que acaba de dar a luz. Retorna una gran multitud; vienen llorando, pero yo los consolaré y los guiaré: los llevaré a torrentes de agua por un camino llano en el que no tropezarán. Porque yo soy para Israel un padre y Efraín es mi primogénito”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial (125)

R. Cosas grandes has hecho por nosotros, Señor.
L. Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca ni se cansaba entonces la lengua de cantar. /R.
L. Aún los mismos paganos  con su asombro decían: “¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!” Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. /R.
L. Como cambian los ríos de la suerte del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor. /R.
L. Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán con sus gavillas. /R.

2ª Lectura (Heb 5, 1-6)

Lectura de la Carta a los hebreos
Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido para intervenir a favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. El puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso así como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios. Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. De igual manera, Cristo no se confirmó a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Como dice otro pasaje de la Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio (2Tim 1, 10)

R. Aleluya, aleluya.- Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido a la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R. Aleluya.

Evangelio (Mc 10, 46-52)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos
A. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un  ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”. Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”.  Jesús se detuvo entonces y dijo “Llámenlo” y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Animo! Levántate, porque Él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pié y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que  pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino. Palabra del Señor. A. Gloria a ti Señor Jesús.


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Ser positivos en medio de las dificultades - Octubre 28 de 2012

Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

• Lecturas:
  - Profeta Jeremías 31, 7-9
  - Carta a los Hebreos 5, 1-6
  - Marcos 10, 46-52

• En medio de la riqueza de temas teológicos que nos ofrece la liturgia de hoy, hemos escogido, como tema de meditación, el mensaje de optimismo y gozo que transmite el profeta Jeremías en la primera lectura, y que se expresa en hermosa oración en el Salmo 125.

• Para captar la profundidad del mensaje positivo de Jeremías, es necesario ubicarlo en su momento histórico, que fue muy difícil:
  - El profeta nace hacia el año 645 AC, y fue testigo del deterioro político y religioso que condujo a la ruina al reino de Judá. El momento más dramático se vivió en el 587 AC, cuando los ejércitos caldeos se apoderaron de Jerusalén, incendiaron el Templo y el pueblo fue deportado.
  - A través de sus escritos, Jeremías buscó que los dirigentes reaccionaran ante las amenazas que acorralaban al pueblo. Pero sus esfuerzos fueron en vano.

• Por eso llaman la atención los capítulos 30 y 31 de sus escritos – el texto que hemos leído hoy pertenece al capítulo 31 -, que en una forma poética comunican un sentido mensaje de consolación y optimismo. ¿Cómo es posible utilizar este lenguaje en medio de la destrucción de la guerra?

• Dice el profeta: “Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Jerusalén. Vienen llorando, pero yo los consolaré y los guiaré; los llevaré a torrentes de agua por un camino llano en el que no tropezarán”.

• ¿Cómo es posible que Jeremías escriba estas palabras de consolación mientras el reino de Judá saltaba en mil pedazos? La razón es simple: Jeremías es mucho más que un testigo de los acontecimientos socio-políticos; sus escritos no son las crónicas de un periodista de guerra.

• Jeremías es un hombre de fe capaz de descubrir, en medio del humo de los incendios y de los gritos de los deportados, un sentido; sabe que el Dios de la alianza está junto a ellos y que cumplirá sus promesas.

• La fe de Jeremías, anclada en la Alianza inconmovible entre Dios y su pueblo, le permite pronunciar palabras de consolación y optimismo. Esto mismo lo expresa hermosamente el Salmo: “Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor”.

• El profeta Jeremías invita a sus contemporáneos a hacer una lectura integral de los acontecimientos que están viviendo para no dejarse agobiar por el peso de un presente insoportable. Con frecuencia, la magnitud de una crisis oscurece nuestra capacidad de juicio. En Israel, los profetas prestaron un gran servicio a la comunidad ayudando a leer el presente teniendo como referencia su historia, en la que Dios se había manifestado en los momentos cruciales; esta perspectiva permitía leer el presente en clave diferente, y mirar con esperanza el futuro.

• ¿Qué nos dice a nosotros este mensaje positivo del profeta Jeremías? Para responder a esta pregunta, los invito a hacer algunas sencillas consideraciones sobre la educación y la espiritualidad:
  - En pedagogía, hay un concepto muy interesante, el de la tolerancia a la frustración. Con estas palabras se designa el desarrollo de actitudes que permitan afrontar exitosamente las situaciones de fracaso, que necesariamente nos acompañarán a lo largo de la vida. Pensemos, por ejemplo, en situaciones muy frecuentes: una mala nota en un examen, un disgusto en la familia, la pérdida del trabajo, etc. Hay personas que se derrumban ante estas situaciones. ¿Por qué vemos tantas personas frágiles? Porque una educación equivocada las acostumbró a que sus deseos eran órdenes y todo tenían que marchar a su gusto; la vida se encarga de mostrar que la realidad es diferente. Por lo tanto, si los padres de familia no educan a sus hijos de manera que sean capaces de afrontar con ánimo positivo los fracasos y disgustos que trae la vida, cuando sean adultos se sentirán profundamente infelices e incapaces de reaccionar.
  - La tolerancia a la frustración permitirá ver las dificultades no como algo destructor, sino como una oportunidad de revisar procesos, clarificar relaciones, ajustar decisiones. En sí mismas, las crisis no son buenas o malas; todo depende de cómo salgamos de ellas, destrozados o fortalecidos.
  - La fe nos invita a descubrir el plan de Dios en nuestra vida; en medio de las dificultades debemos preguntarnos ¿qué nos está mostrando Dios?
  - En los cursos en los que se prepara a los papás y a los padrinos para el bautizo de los niños, se les dice que por las aguas bautismales participamos de la Pascua del Señor, es decir, del misterio de su muerte y resurrección. Esta afirmación adquiere todo su sentido cuando surgen las crisis; veámoslas como una participación de la Pascua del Señor, como oportunidades de crecimiento personal y espiritual, de manera que cada día nos identifiquemos más con Cristo.

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domingo, 21 de octubre de 2012

Domingo 29 del Tiempo Ordinario Ciclo "B" - 21 de Octubre de 2012 -

1ª Lectura (Is  53, 10-11)

Lectura del libro del profeta Isaías
El Señor quiso triturar a su siervo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperaran los designios del Señor. Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial (32)

R. Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor.
L. Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama la justicia y el derecho; la tierra llena está de sus bondades. /R.
L. Cuida el Señor de aquellos que le temen y en su bondad confían; los  salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. /R.
L. El Señor es nuestra esperanza, pues él es nuestra ayuda y  nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que en ti, Señor,  hemos confiado. /R.

2ª Lectura (Heb  4, 14-16)

Lectura de la Carta a los hebreos
Hermanos: Puesto que Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo, mantengamos firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote  que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él mismo ha pasado por las  mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado. Acerquémonos, por tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia, y obtener ayuda en el momento oportuno. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio (Mc 10, 45)

R. Aleluya, aleluya.- Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos. R. Aleluya.

Evangelio (Mc 10, 35-45)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos
A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. El les dijo:” ¿Qué es lo que desean?”  Le respondieron: “Concede que nos sentemos uno  a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó: No saben lo que piden. ¿Podrán  pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado? Le respondieron: “sí podemos”. Jesús les dijo: “Ciertamente pasarán las pruebas que yo voy a pasar  y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, eso es para quienes está reservado”. Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”. Palabra del Señor. A. Gloria a ti Señor Jesús.


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Mensaje del Domingo - Octubre 21 de 2012

por: Gabriel Jaime Pérez Montoya, S.J.

Hoy el Evangelio se centra en el tema de la disposición a servir que exige el seguimiento de Jesús. Desentrañemos el significado que tiene para nosotros lo que nos dice Jesús, teniendo en cuenta también las otras lecturas bíblicas de este domingo.

 + 1.- “Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber el trago amargo que yo voy a beber, y recibir el bautismo que yo voy a recibir?”

Jesús acababa de anunciarles tres veces a sus discípulos que iba a padecer y a morir en la cruz, y que después resucitaría. Pero ellos no habían entendido nada. Imaginaban su resurrección como una vuelta a la vida terrena para restablecer el poder político que había tenido Israel diez siglos antes, en los reinados de David y Salomón. De ahí la petición de Santiago y Juan: estar junto a su trono para ser los más importantes.

Después de decirles lo equivocados que están, Jesús les pregunta si son capaces de beber el cáliz que Él va a beber y de recibir el bautismo con que Él va a ser bautizado. La imagen de beber la el cáliz o la copa significa pasar un trance difícil -un trago amargo-, y la del bautismo significa la inmersión en el agua para renacer a una vida nueva. Para los cristianos, este rito es un signo del misterio pascual de Jesús, quien se sumergió en la experiencia de la pasión y muerte de cruz para pasar a la vida eterna y hacer posible este paso a toda persona que quiera de verdad identificarse con Él.

 + 2.- “El que quiera ser grande entre ustedes, deberá servir a los demás”

Esta enseñanza que los Evangelios de Marcos y Mateo sitúan en relatos muy similares durante el transcurso del camino de Jesús de Jericó a Jerusalén, es presentada por el de Lucas al comenzar la última cena la víspera de su pasión, cuando se entabla una discusión entre los discípulos sobre quién debe ser considerado el más importante. Jesús entonces les dice: (…) el que manda tiene que hacerse como el que sirve. Pues ¿quién es más importante, el que se sienta a la mesa a comer o el que le sirve? ¿Acaso no lo es el que se sienta a la mesa? En cambio, yo estoy entre ustedes como el que sirve” (Lc 22, 24-27). Y en el Evangelio de Juan encontramos la misma enseñanza: después de lavarles los pies a sus discípulos, Jesús les explica el significado de ese gesto: “(…) si yo, el Maestro y Señor, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado ejemplo, para que ustedes hagan unos con otros lo mismo que yo he hecho con ustedes” (Jn 13, 13-15).

Esta enseñanza es diametralmente opuesta a la mentalidad de quienes conciben el poder como estar por encima de los demás para someterlos a su servicio. Por eso, a la luz del ejemplo de Jesús, quienquiera que tenga una posición de autoridad, sea como padre o madre de familia, como educador o educadora, como jefe en una organización o como líder de un grupo, de una comunidad o de una colectividad, debe preguntarse si está ejerciendo esa autoridad con una auténtica disposición a servir para el bien de todos, o con la actitud egoísta de quien sólo busca su propio interés y provecho personal.

 + 3.- “El Hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida…”

Jesús se refiere a los jefes que se creen con derecho a gobernar como tiranos a sus súbditos, para señalar el contraste entre quienes buscan ser servidos como dueños de los demás y quienes quieran seguirlo a Él dispuestos a servir y a dar su vida en aras de un futuro mejor para todos. Este contraste resulta muy significativo en nuestra situación actual, cuando no pocos políticos y empresarios se dejan llevar por la ambición y la embriaguez arrogante del poder con el ánimo de dominar y esclavizar a los demás. Pero también podemos aplicar esta enseñanza de Jesús a las instituciones o comunidades en las que cada cual busca su propia cuota de poder y de reconocimiento sin importarle el bien de los demás, e incluso dividiendo a la gente con intrigas y destruyendo el clima organizacional en aras del propio interés egoísta.

Contrariamente a esta actitud, Jesús anuncia que Él ha venido a servir y a entregar su propia vida para la redención de muchos. Se cumplen así las profecías del libro de Isaías contenidas en los “poemas del siervo -o servidor- de Yahvé”. En la primera lectura, que corresponde a uno de esos poemas (Isaías 53, 10-11), leemos que “su siervo (…) se entregó en reparación por los pecados”. Este es el sentido del misterio pascual de Cristo que se actualiza en el sacrificio de la Misa. Asimismo, el verdadero servidor se identifica con la situación y las necesidades de los demás, haciéndolas suyas. En este sentido, el Evangelio de hoy guarda también una estrecha relación con lo que dice la segunda lectura (Hebreos 4, 14-16): Jesús no fue insensible a nuestra debilidad; al contrario, se sometió a toda clase de pruebas, haciéndose igual a nosotros en todo menos en el pecado, para rescatarnos del mal.

 + Conclusión

Este domingo, Día Mundial de las Misiones, somos invitados a colaborar con nuestra ofrenda en la tarea evangelizadora de la Iglesia, y a pedir por quienes proclaman a Jesús en territorios y ambientes difíciles donde Él es desconocido o ha sido olvidado. Apoyemos con nuestros aportes la labor misionera de la Iglesia, y pidámosle al Señor que esa labor sea un testimonio efectivo de servicio, sin autoritarismos ni prepotencias, a imagen y semejanza de Aquél que no vino a ser servido sino a servir.


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domingo, 14 de octubre de 2012

Domingo 28 del Tiempo Ordinario Ciclo "B" 14 de Octubre de 2012

1ª Lectura (Sb 7, 7-11)

Lectura del libro de la Sabiduría
Supliqué y se me concedió la prudencia; invoqué y vino sobre mí el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y en comparación con ella tuve en nada la riqueza. No se puede comparar con la piedra más preciosa, porque todo el oro, junto a ella, es, un poco de arena y la plata es como lodo en su presencia. La tuve en más que la salud y la belleza; la preferí a la luz, porque su resplandor nunca se apaga. Todos los bienes me vinieron con ella; sus manos me trajeron riquezas incontables. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial (89)

R. Sácianos, Señor, de tu misericordia.
L. Enséñanos a ver lo que es la vida, y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?. /R.
L. Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Alégranos ahora por los días y los años de males y congojas. /R.
L. Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos puedan mirar tus obras y tu gloria. Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad a nuestras obras. /R.

2ª Lectura (Hb 4, 12-13)

Lectura de la Carta a los hebreos

Hermanos: La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos. Llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de los huesos y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Toda creatura es transparente para ella. Todo queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de Aquel a quien debemos rendir cuentas. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio (Mt 5 ,3)

R. Aleluya, aleluya.- Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos R. Aleluya.

Evangelio (Mc 10, 17-30)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante El y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre". Entonces él le contestó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven". Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme". Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes. Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!" Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: "Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios". Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: "Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible". Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte". Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna". Palabra del Señor. A. Gloria a ti Señor Jesús.


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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo - Octubre 14 de 2012

 Alejandro Londoño Posada, S.J.

El libro de la Sabiduría está situado en los umbrales del tiempo de Jesús y en plena época de difusión de la lengua y cultura griega. Interesante porque nos hace pensar en el encuentro de dos culturas ya un poco decadentes. Estamos lejos de la edad de oro de Grecia y también de la judía de David y Salomón.

En el libro de la Sabiduría, antes del texto elegido para este domingo, ya había aparecido la decadencia griega con frases como “Vinimos al mundo por obras del azar, y después será como si no hubiéramos existido. Humo es el aire que respiramos y el pensamiento una chispa del latido de nuestro corazón” (Sab 2,2). Si se sacara una fotocopia de todo ese capítulo segundo, un ignorante de la Biblia, pensaría que se trata de un existencialista ateo, estilo Sartre.

Si, en cambio, fotocopiamos el capítulo 13, esa misma persona creería encontrarse con un gran apologeta del siglo pasado: “Totalmente estúpidos son todos los hombres que no han conocido a Dios, los que por los bienes visibles no han descubierto al que existe, ni por la consideración de sus obras han conocido al que las hizo…pues en la grandeza y hermosura de las creaturas se deja ver, por analogía, su Creador” (vers. 1 y 5). O también podría pensar en un ecologista admirado, contemplando las obras del Señor (13,7).

El texto de hoy nos presenta otro panorama. Leámoslo: “Supliqué a Dios, y me concedió la prudencia; le pedí espíritu de sabiduría y me lo dio… en su comparación tuve en nada la riqueza. Ni la piedra más preciosa me pareció igual a ella, porque a su lado, todo el oro es un puñado de arena y la plata vale tanto como el barro” (Sab 7, 7 y 9).

¿Suscribirían estas últimas frases las empresas legales o ilegales que están destruyendo ecosistemas riquísimos de nuestro país por sacar oro y dólares del suelo? Tal vez no. Ni su prudencia ni su espíritu de sabiduría superan el consumismo, la ganancia fácil, el negocio lucrativo, el espíritu anti-ecológico. Y esta tendencia al dinero por encima de todo los empuja a ser destructores del medio ambiente, explotadores de las riquezas naturales e, inclusive, amigos de la corrupción.

Qué bueno que ellos y también nosotros conociéramos la Palabra de Dios, que como dice la carta a los hebreos, “es viva y eficaz” y penetra “hasta lo más íntimo de nuestro ser y se convierte en juez de nuestros pensamientos y nuestras ideas” (Hebreos 4, 13).

Cuántas personas hoy quizás se preguntan como el joven rico: ¿Maestro bueno, qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? Y retomando el ejemplo anterior de la minería, ni siquiera puedan responder que no han robado, ni mentido, ni matado… porque han preferido el oro a todo lo demás, como sería la salud de los bosques y los ríos. Y sobre todo la salud de las comunidades pobres o indígenas.

La invitación de Jesús, en este campo de la Ecología le sentiríamos dura y tajante: Dejar de explotar sin criterios que miren al bien común, los suelos y los ríos. Dejar de cultivar con tantos químicos e insecticidas contaminantes. Dejar de consumir productos llenos preservativos y de sustancias nocivas, por el sólo hecho de que alagan al paladar. Dejar de usar tanto plástico y tanto icopor para todo.
La semana pasada el calendario litúrgico nos presentó a san Francisco de Asís, patrono universal de la Ecología. Y nos propuso repetir como antífona del salmo 16: Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

No es exagerado pensar hoy en que se dan verdaderas vocaciones cristianas de hombres y mujeres para que luchen por un mundo diferente, por un mundo ecológicamente sano, por un mundo de acuerdo con el Proyecto de Jesús.
 

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domingo, 7 de octubre de 2012

Domingo 27 del Tiempo Ordinario Ciclo "B" - 7 de Octubre de 2012 -

1ª Lectura (Gn 2, 18-24)

Lectura del libro del Génesis
En aquel día, dijo el Señor Dios: "No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle a alguien como él, para que lo ayude". Entonces el Señor Dios formó de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y los llevó ante Adán para que les pusiera nombre y así todo ser viviente tuviera el nombre puesto por Adán. Así, pues, Adán les puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no hubo ningún ser semejante a Adán para ayudarlo. Entonces el Señor Dios hizo caer al hombre en un profundo sueño, y mientras dormía, le sacó una costilla y cerró la carne sobre el lugar vacío. Y de la costilla que le había sacado al hombre, Dios formó una mujer. Se la llevó al hombre y éste exclamó: "Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque ha sido formada del hombre". Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial (127)

R. Dichoso el que teme al Señor.
L.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien. /R.
L. Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa. /R.
L. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: "Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida". /R.

2ª Lectura (Hb 2, 8-11)

Lectura de la Carta a los hebreos

Hermanos: Es verdad que ahora todavía no vemos el universo entero sometido al hombre; pero sí vemos ya al que por un momento Dios hizo inferior a los ángeles; a Jesús, que por haber sufrido la muerte, está coronado de gloria y honor. Así, por la gracia de Dios, la muerte que El sufrió redunda en bien de todos. En efecto, el Creador y Señor de todas las cosas quiere que todos sus hijos tengan parte en su gloria. Por eso convenía que Dios consumara en la perfección, mediante el sufrimiento, a Jesucristo, autor y guía de nuestra salvación. El Santificador y los santificados tienen la misma condición humana. Por eso no se avergüenza de llamar hermanos a los hombres. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio (1Jn 4, 12)

R. Aleluya, aleluya.-
Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. R. Aleluya.

Evangelio (Mc 10, 2-16)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos
A.
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?" El les respondió: "¿Qué les prescribió Moisés?" Ellos contestaron: "Moisés nos permitió el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa". Jesús les dijo: "Moisés prescribió esto, debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola cosa. De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre". Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto. Jesús les dijo: "Si uno se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio". Después de esto, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo. Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él". Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos. Palabra del Señor. A. Gloria a ti Señor Jesús.


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Los dos serán como una sola persona

Octubre 07 de 2012 - Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

El P. Javier Gafo, S.J., gran bioeticista español muy conocido, fallecido hace algunos años, cita en uno de sus libros una bella historia india. Un matrimonio muy pobre iba a celebrar el aniversario de su matrimonio. Él daba vueltas y más vueltas a su cabeza, sin éxito, pensando cómo conseguir unas pocas rupias para hacer un regalo a la mujer que tanto amaba y que lo había acompañado durante casi toda su vida. Hasta que le vino una idea que le produjo escalofrío: podría vender la pipa, con la que todas las tardes se sentaba a fumar a la puerta de su casa. Con el dinero, podría regalar a su mujer un peine para que pudiese peinar su bello y largo cabello, que cuidaba con mucho esmero. Finalmente, con el corazón dolorido y alegre al mismo tiempo, aquel hombre vendió su pipa y se acercó a su casa, llevando envuelto en un pobre papel el peine que había comprado. Allí le esperaba su mujer..., que había vendido su hermoso cabello negro para regalar a su marido el mejor tabaco para su pipa.

El amor cristiano se caracteriza porque supone entrega, don de sí, desprendimiento y aún sacrificio del uno por el otro. Cuando Ignacio de Loyola habla del amor, al final de sus famosos Ejercicios Espirituales, dice que hay que advertir en dos cosas: “La primera es que el amor se debe poner más en las obras que en las palabras” (EE 230); la segunda es que “el amor consiste en comunicación de las dos partes, es a saber, en dar y comunicar el amante al amado lo que tiene, o de lo que tiene o puede, y así, por el contrario, el amado al amante; de manera que si el uno tiene ciencia, dar al que no la tiene, si honores, si riquezas, y así el otro al otro” (EE 231). ‘Obras son amores y no buenas razones’, dice la sabiduría popular. Y, por otra parte, la comunicación entre las partes, que dan y se dan lo que son y tienen para hacer crecer y enriquecer a la otra parte. No se puede amar sin entregar lo mejor de nosotros en la relación.

La Carta a los Efesios se refiere a la relación matrimonial comparándola con la relación que existe entre Cristo y a la Iglesia. Cuando he presenciado matrimonios y hemos hecho esta lectura, se nota una satisfacción en el rostro de los novios cuando se lee la primera parte del texto: “Las esposas deben estar sujetas a sus esposos como al Señor” (Efesios 5, 22). Pero cuando se explica la segunda parte, las novias son las que parecen más satisfechas: “Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y dio su vida por ella” (Efesios 5, 25), porque de lo que se trata es sencillamente de un amor que está dispuesto a la entrega hasta la muerte, y muerte en cruz...

Este amor oblativo, sólo será posible si marido y mujer se hacen una sola persona, que es lo que Jesús propone para la relación matrimonial: “Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona. Así que ya no son dos, sino uno solo. De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido”. Conviene, pues, alimentar constantemente esta decisión de amor mutuo que, combinando el dolor y la alegría, se hace capaz de una entrega generosa en el día a día de la relación. Amor que se traduce en obras y amor que está dispuesto a dar y recibir en una permanente comunicación. Amor que está dispuesto a vender su pipa o su hermoso cabello para encontrarse con el otro, desde lo mejor de sí mismo.


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